Un misterio fascinante: el origen de la música

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Es difícil precisar con exactitud el lugar y momento exactos en los que nació la música. Se cree que su origen es tan antiguo como el hombre, y que surgió de la necesidad innata de expresarse, comunicar, comprender la naturaleza y conectar con el Cosmos.

El hombre prehistórico dependía de las fuerzas naturales para subsistir. Comida, agua, calor y refugio siempre le han sido imprescindibles. Muchos sostienen que los sonidos de la naturaleza inspiraron las primeras intenciones sonoras del ser humano.

Para tratar de comprender su entorno, el hombre imitaba el canto de las aves, los truenos, el viento, el rugir de los animales. También necesitaba conectarse con los espíritus de ese Cosmos del cual dependía. Se cree que, al hacerse uno con la naturaleza, replicándola, el hombre le rendía tributo y se empoderaba frente a esos fenómenos naturales.

PRIMEROS INSTRUMENTOS

Los primeros instrumentos fueron una extensión del hombre y su contacto con el ambiente: su voz, el silbido, el impacto de los pies en el suelo, palmoteos, golpes en tórax o los muslos, serán los primeros intentos de producir sonoridad. Luego, confeccionará instrumentos con materiales de origen natural como piedras, palos, caracoles, huesos, fibras naturales y trozos de madera.

De acuerdo con descubrimientos e investigaciones, entre los primeros instrumentos musicales tenemos las flautas, los tambores de hendidura, palos, maracas y sonajas —construidas con frutos como los calabazos—, y los raspadores de madera. También se han encontrado tambores de un solo parche hecho de fibra vegetal tensada, cuernos y un arco musical parecido al arco de caza pero con cuerdas más cortas.

LOS PRIMEROS MÚSICOS, ¿NEANDERTALES U HOMO SAPIENS?

Esta no es una pregunta ligera. Como bien sostiene el arqueólogo inglés, Christopher Henshilwood, ‘la mayor innovación en la historia de la humanidad no fue el instrumento de piedra o la espada de acero, sino la capacidad de los primeros artistas de expresarse simbólicamente.' Esa capacidad exige una profundidad de pensamiento y una expresión más sofisticada.

Hasta hace muy poco, se creyó que el primer instrumento musical había sido creado por un Homo neanderthalensis, especie que habitó en Europa antes que los Homo Sapiens. En el año 1995, en la cueva de Divje Babe (Eslovenia), se encontró una flauta con una antigüedad de entre 45,000 y 80,000 años: un pequeño hueso de oso con unas aperturas que producen sonidos musicales. Por el sitio y la época, se le asoció a los Neandertales.

Aquello era un tremendo hallazgo, porque habría demostrado un avance importante usualmente atribuible al Homo Sapiens (hombre moderno). Sin embargo, investigaciones recientes han comprobado que los orificios de la flauta de Eslovenia no fueron hechos por el hombre, sino por dientes de hienas carroñeras.

EL PRIMER INSTRUMENTO MUSICAL HECHO POR EL HOMBRE

Mediante pruebas de carbono, un grupo de investigadores de las universidades de Oxford y Tübingen determinó que, hasta el momento, el instrumento más antiguo hecho por el hombre que se ha encontrado es una flauta de huesos de aves y marfil de mamut, de entre 42 y 43 mil años de antigüedad. Esta datación fue publicada en la revista especializada Journal of Human Evolution (Junio, 2012).

Descubierto en la cueva de Geissenklösterle al sur de Alemania, este instrumento musical evidencia la temprana ocupación en Europa de los Homo Sapiens, especie originaria de África. En este sitio también se encontró arte figurativo con imágenes míticas y adornos personales. Esta flauta de tres huecos, más parecida a las flautas modernas, muestra claramente el trabajo realizado por herramientas humanas para perforar sus orificios.

Los especialistas sostienen que la música de esta época debió tener implicaciones muy profundas en los comportamientos clave para la especie humana y que habría ayudado a darle una ventaja sobre los Neandertales, de naturaleza más conservadora. ‘La música era utilizada en muchos contextos sociales: posiblemente religiosos, posiblemente recreacionales. Muy parecido a como se usa la música hoy', explicó Nicholas J. Conard, uno de los partícipes del estudio, para quien estas flautas son ‘el registro más antiguo de las innovaciones tecnológicas y artísticas'. Además, Conard afirma que ‘estos hallazgos demuestran la presencia de una sólida tradición musical al momento que los humanos modernos colonizaron Europa'.

LA MÚSICA NOS HUMANIZA

Si bien las primeras actividades musicales que imitaban la naturaleza tenían más funciones mágicas y religiosas que estéticas, como dijo Alejo Carpentier «la música fue música antes de ser música. Pero fue música muy distinta de lo que hoy tenemos: fue plegaria, acción de gracia, encantación, ensalmo, magia, narración escandida, liturgia, poesía, poesía-danza, psicodrama, antes de cobrar (por decadencia de sus funciones más bien que por adquisición de nuevas dignidades) una categoría artística.»

Como sostienen los investigadores, la música fue uno de los avances que dieron ventaja a los Homo Sapiens sobre los Neandertales —que se extinguieron hace alrededor de 30,000 años—, jugando un rol vital en la creación de redes sociales más sólidas, ayudándolos a expandirse demográfica y territorialmente.

La antropología también ha demostrado la relación íntima entre la especie humana y la música en aspectos que van más allá de la función mágica o religiosa, vinculándola con rituales de apareamiento, de pubertad y el trabajo colectivo.

Así como los magistrales bisontes de Altamira, las cabezas de caballo la Cueva de Chauvet-Pont-d'Arc o las pinturas de animales en las cuevas de Lascaux que, al iluminarse, parecen tener movimiento, la música fue sofisticándose hasta convertirse en un medio de expresión esencial para la supervivencia de nuestra especie.

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